The Seafolk

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Dónde empezó The Seafolk

La idea empezó por lo que Uber, Airbnb y Kindred ya sabían

La primera observación no iba de barcos. Iba de un patrón: Uber, Airbnb, Kindred; cada uno cogió un activo parado, construyó alrededor la capa de confianza y le dio la vuelta a un mercado entero. Cuando te fijas en ese patrón, empiezas a ver activos parados en todas partes, y los puertos están llenos: fila tras fila de barcos que apenas salen del amarre.

Ignacio López Martín no es uno de esos dueños. Saca su barco casi todas las semanas. Pero él y Soco Núñez de Cela, otra navegante de toda la vida que se dedica profesionalmente a llevar las marcas más allá de donde suelen pararse, estaban hablando de barcos un día cuando Soco puso la pregunta sobre la mesa: ¿y si hiciéramos con los barcos lo que HomeExchange hizo con las casas? Lo dijo medio como una locura. Ignacio vio la oportunidad al instante, y entre los dos dieron con el hueco de verdad. No es solo que la gente no use los barcos que tiene. Es que tener un barco te sigue dando únicamente tu trozo de mar de siempre. Navega en cualquier otro sitio del mundo y vuelves al chárter: una capa entera de coste encima de lo que ya pagas por mantener el tuyo, por un barco que vas a usar una sola vez.

Ese es el hueco que The Seafolk quiere cerrar: no «conseguir que la gente use más su barco», sino «que quien ya usa su barco pueda llegar a cualquier otra costa, a través de barcos que otros socios usan igual de bien».

Construido por alguien que ya lo ha hecho

Ignacio es ingeniero industrial sevillano que decidió que la transición energética no se construiría desde una hoja de cálculo. En 2019 cofundó Cable Energía, operadora de red de recarga rápida para vehículos eléctricos en España y Portugal. En julio de 2022 Shell compró la compañía entera, e Ignacio se quedó como CEO durante la integración hasta finales de 2023. En 2025, Acciona Energía adquirió el negocio a Shell.

De ahí siguió adelante y creó Vida Sustainable Ventures, la plataforma desde la que hoy pone en marcha, opera y gobierna compañías en energía, renovables, infraestructura y software, una cartera que incluye Eolinet Renovables, Capflex Energía y varias más. The Seafolk es la que conecta todo eso con su pasión de siempre: el mar, y navegar.

Construir la marca a la altura de la confianza

Una comunidad que se basa en entregar las llaves de tu barco no tiene una segunda oportunidad para explicarse. Tiene que resultar exactamente tan fiable como de verdad es, desde la primera palabra que lee un socio.

Ahí entra Soco Núñez de Cela, cofundadora junto a Ignacio. Se ha ganado una reputación por ir al grano con valentía y claridad en vez de con presupuesto, en marcas globales como Dolce Hotels & Resorts y Burger King, demostrando que una marca no necesita gritar para que la recuerden: necesita decir algo verdadero y decirlo bien. De ahí pasó a Deliverect, una compañía unicornio construida sobre entornos de ritmo alto y disrupción, y desde entonces sigue empujando la marca más lejos. Trae ese mismo instinto a The Seafolk como cofundadora, en paralelo a su puesto de Global CMO de Deliverect, que sigue siendo su foco principal: construir una marca que se gane la confianza tranquila en lugar de perseguir la atención ruidosa, en un terreno donde un tono equivocado puede costarle a un socio su confianza antes incluso de darse de alta.

Los dos son disruptores por instinto, no solo por cargo, y los dos son cofundadores a partes iguales. Ignacio ha pasado su carrera impulsando y construyendo los proyectos que sustituyen un modelo viejo e ineficiente por otro mejor. Soco la ha pasado dentro de las compañías que lo lograron de verdad. The Seafolk es lo que sale cuando ese instinto se gira hacia el mar y, por ahora, es el proyecto que ambos construyen en paralelo a sus puestos actuales, justo al principio de su propio viaje.

Aprender de lo que vino antes

Ninguno de los dos partía de cero en lo del intercambio de barcos. Los dos habían visto cómo los intentos anteriores de intercambio entre particulares chocaban siempre contra los mismos dos muros. Primero, no había nada real detrás: sin seguro, todo el acuerdo se sostenía sobre un apretón de manos y la esperanza de que no pasara nada. Segundo, nunca llegó a ser una comunidad, sino una serie de trueques uno a uno entre dos personas a las que les cuadraba el calendario. Encuentra al dueño adecuado, en las fechas adecuadas, o se cae todo. Nunca podía crecer más allá de un círculo pequeño de los navegantes más confiados y con más experiencia, porque no estaba construido para eso.

The Seafolk se enfrenta a esos dos muros y dice con claridad en qué punto está cada uno. La comunidad es la parte que existe hoy: una membresía mundial de la que tirar, en lugar de un único compañero de intercambio cuyo calendario tiene que cuadrar con el tuyo. Sobre el primer muro no vamos a exagerar nada. Hoy no hay póliza contratada ni acuerdo firmado con ninguna aseguradora, que es exactamente lo que dicen nuestros Términos. Por eso el intercambio en modo bareboat, navegar tú el barco de otro socio, sigue cerrado, mientras que el tiempo a bordo con el dueño presente y los intercambios con patrón profesional están abiertos.

Qué estamos construyendo

The Seafolk no es una empresa de chárter, y tampoco son los viejos foros de intercambio. Es reciprocidad basada en la membresía, construida como Kindred y HomeExchange reconstruyeron el intercambio de casas: identidad comprobada por Stripe al darte de alta, un comprobador que cruza la titulación que declaras con el pabellón del barco, condiciones reales puestas por el dueño y una conversación antes de confirmar nada. La capa de seguro es la pieza que todavía falta y, mientras no exista, lo decimos claramente en vez de dejar que un dueño suponga otra cosa.

Para ninguno de los dos el intercambio de barcos es solo una idea de negocio. Ignacio y Soco son navegantes, y los dos llevan el mismo sueño: dar la vuelta al mundo algún día, un tramo de costa cada vez. Con The Seafolk quieren que cualquier navegante tenga la oportunidad de soñar, y de explorar otros mares.

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