Si buscas cuánto cuesta un barco al año encontrarás una regla que se repite mucho: un tanto por ciento fijo del precio de compra. No hemos podido rastrearla hasta ningún estudio ni ninguna fuente publicada, así que no la repetimos. El coste real depende de la eslora, del puerto, de la aseguradora y de la edad del motor. Dos propietarios del mismo modelo, uno en un puerto público y otro en una marina privada, pagan cantidades muy distintas por lo mismo.
Lo que sí podemos hacer es separar lo que está escrito en el BOE, con un importe que cualquiera puede comprobar, de lo que depende de un presupuesto. Las cuentas que siguen son las de España en 2026.
Muchos compradores lo descubren en la notaría. La Ley 38/1992 de Impuestos Especiales, en su artículo 65, sujeta al impuesto especial sobre determinados medios de transporte la primera matriculación en España de embarcaciones de recreo de más de ocho metros de eslora, nuevas o usadas. El artículo 70 fija el tipo en el 12 % en la península y Baleares y el 11 % en Canarias, salvo que la comunidad autónoma haya aprobado el suyo. Se paga una vez, no cada año. Pero si traes de fuera un velero de segunda mano, puede ser el cheque más gordo después del propio precio.
Casi nadie la conoce y es la más exacta de todas: la tasa de ayudas a la navegación. El artículo 240 del texto refundido de la Ley de Puertos (Real Decreto Legislativo 2/2011) la cobra cada año a los veleros de recreo de más de 12 metros y a los barcos a motor de 9 metros o más con base en un puerto español. Se calcula multiplicando las dos cuantías básicas de la ley —0,29 y 0,28 euros, en total 0,57— por la eslora, por la manga y por un coeficiente 16.
Un velero de 13 metros de eslora y 4 de manga: 0,57 × 13 × 4 × 16 = 474,24 euros al año. Un barco a motor de menos de 9 metros paga una variante de la misma tasa una sola vez, al matricularse, con coeficiente 40. Un velero de 12 metros o menos no entra en ninguno de los dos casos. Comparado con el amarre es poco, pero es exacto, y llega salgas o no salgas del puerto.
Todo lo demás es un presupuesto, y ahí está el dinero de verdad. El amarre, que se paga por año. La prima del seguro. La varada de primavera con su patente y su obra viva. La revisión del motor y lo que la revisión descubre. Velas, jarcia, baterías y electrónica, que fallan cuando les toca. El invernaje en seco si sacas el barco del agua. Y el combustible, que al menos depende de cuánto navegues.
La única forma fiable de saber cuánto suman es abrir las facturas de los últimos doce meses y sumarlas. No el presupuesto que hiciste cuando compraste el barco: el extracto del banco. Quien lo hace suele encontrar dos o tres partidas que tenía olvidadas.
Un total anual, solo, dice poco. Dividido entre los días que de verdad saliste, empieza a decir mucho. En el artículo sobre cuántos días se usa un barco citamos la encuesta nacional de la Guardia Costera de Estados Unidos de 2018: 19 días de navegación al año de media, contando todos los barcos en propiedad. Sea cual sea tu total, a 19 días cada salida sale cara. Nuestra calculadora de coste hace esa división en el navegador, sin registro, y hay una plantilla en Excel para llevar el año entero.
Conviene decirlo claro: entrar en un club de intercambio no baja ninguna de las partidas anteriores. El amarre, el seguro y el varadero los sigues pagando tú. Lo que cambia es lo que te compran esos días. Si abres fechas en tu barco a otros socios ganas Knots, créditos sin valor en dinero, y los gastas a bordo del barco de otro socio en una costa donde tú no tienes barco. Solo los ganas si alguien te lo pide, y hoy el club es pequeño.
Están abiertos el tiempo a bordo en puerto sin navegar y el intercambio con patrón profesional. El bareboat sigue cerrado: no hay póliza en vigor ni acuerdo firmado con ninguna aseguradora. La cuota de fundador es gratis hasta el 31 de diciembre de 2026; al entrar se registra una tarjeta y no se cobra nada antes de esa fecha.
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